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En el marco del Mes de la Herencia Inmigrante, quienes participan en los Cafecitos Comunitarios comparten qué los inspiró a unirse, así como sus esperanzas de un futuro más acogedor.

El Mes de la Herencia Inmigrante es un momento en el que las comunidades de todo el país celebran a los inmigrantes y sus contribuciones, pero la conmemoración de este año se vio empañada por la decisión de la Corte Suprema sobre el Estatus de Protección Temporal (TPS).  Fallaron a favor del plan de la Administración para poner fin a las protecciones temporales para los migrantes — despejando el camino para la mayor pérdida de estatus migratorio legal en la historia moderna de los EE. UU.

Es un duro recordatorio de que celebrar a los inmigrantes debe basarse en un compromiso compartido de defender su dignidad y su seguridad.

En momentos como estos, los inmigrantes pueden recurrir a espacios como los Cafecitos Comunitarios, fundado hace exactamente dos años por Ingrid Zelaya-Ascencio, de la organización Community Change. Allí se reúnen para procesar cómo se sienten y acceder a recursos para apoyar a sus comunidades.

Una de las participantes es Luz, de 55 años, vive en Florida. Es una ciudadana estadounidense naturalizada de origen peruano. Su madre, que es indocumentada, ha vivido y trabajado en los Estados Unidos durante más de dos décadas. A sus 82 años, sigue viviendo con la incertidumbre sobre su futuro en el país al que llama su hogar.

“Mi madre hizo sacrificios al venir aquí; casi pierde la vida”, dijo Luz. “Gracias a ella, estamos aquí. Ella nos abrió el camino a mi hermana y a mí”.

Hoy en día, Luz también tiene su propia familia, incluida una hija que trabaja como profesional.

“Me enorgullece que la primera generación abra el camino a las otras”, expresó Luz. “Mis hijos no se verán obligados a hacer los mismos sacrificios que hicimos mi hermana y yo, o que hizo su abuela”.

La pasión por ayudar a construir un futuro brillante para los inmigrantes y sus familias impulsó a Luz a unirse a los Cafecitos Comunitarios. Ha apoyado los esfuerzos de registro de votantes y espera algún día ayudar a las personas que navegan que están en su proceso de ciudadanía.

“Muchos inmigrantes como mi madre pagan impuestos, pero no pueden acceder a Medicare ni a ningún otro tipo de apoyo federal”, señaló Luz.

Según el American Immigration Council, los inmigrantes indocumentados pagaron $651.9 mil millones en impuestos en 2023. Tan solo en Florida, pagaron $49.8 mil millones.

“Los inmigrantes no solo contribuimos profesionalmente o mediante trabajos manuales”, afirmó. “También contribuimos a través de la comida, nuestra música y nuestra cultura. Los inmigrantes enriquecen a este país en todos los sentidos”.

“Los inmigrantes no solo contribuimos profesionalmente o mediante trabajos manuales”, afirmó. “También contribuimos a través de la comida, nuestra música y nuestra cultura. Los inmigrantes enriquecen a este país en todos los sentidos”.

Cuando amigos, vecinos y seres cercanos se ven obligados a ocultar quiénes son por miedo, todos salimos perdiendo la vitalidad que aportan a nuestras comunidades

La expansión de la aplicación de la ley y los intentos de desmantelar las protecciones legales han incrementado el miedo y la ansiedad dentro de las comunidades inmigrantes. Los Cafecitos Comunitarios se han vuelto aún más esenciales como un espacio para encontrar solidaridad y cultivar la esperanza.

Ricardo, de 50 años, vive en Utah y trabaja en la construcción para mantener a su familia. Se unió a los Cafecitos Comunitarios no solo para compartir su historia, sino también para comprender cómo lidiar con la carga mental de ser indocumentado.

“Solo intento evitar caer en un lugar oscuro, ¿sabes?», comentó Ricardo. “Sé que hay otras personas en la misma situación de quienes puedo aprender. Tiene que haber un pequeño destello de esperanza que te mantenga en pie, que te mantenga luchando por tus sueños”.

Cafecitos Comunitarios se ha asociado con un proveedor de salud mental para ofrecer sesiones bilingües a los participantes.

“Nuestra comunidad no siempre tiene acceso a estos recursos”, dijo Ingrid. “Queríamos hacer algo que los ayudará a procesar y compartir cómo se sienten”.

Un sistema de inmigración más acogedor y humano permitiría a familias como la de Ricardo planificar su futuro. Él aseguró que esto le brindaría una mayor estabilidad y tranquilidad.

“Podría visitar a mis seres queridos y seguir buscando más oportunidades para salir adelante y prosperar”, dijo Ricardo. “Los inmigrantes hacen que este país sea más fuerte”.

De cara al futuro, Cafecitos Comunitarios busca expandirse brindando a los participantes talleres de liderazgo comunitario para que formen sus propios grupos. Como líderes, pueden motivar a que más personas hagan escuchar sus voces y tomen acción cívica, ya sea comunicándose con sus representantes electos o compartiendo sus historias en las redes sociales.

“A dos años de haber comenzado, estoy realmente asombrada de todo lo que hemos logrado, desde brindar talleres hasta compartir recursos clave”, concluyó Ingrid. “Hemos podido ayudar a la gente a entender que no están solos y que siempre habrá una comunidad para ellos.”

Para recibir más información sobre los Cafecitos Comunitarios y la invitación a la próxima reunión, visite esta página.

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